Me gustaría terminar esta serie de notas con una reflexión que para mí es fundamental en mi práctica clínica.
A lo largo de estos posts, os he hablado del EMDR y de la terapia cognitivo-conductual, dos herramientas poderosas con las que me encanta trabajar. Sin embargo, lo más importante que quiero transmitiros es que no creo en las «recetas únicas». Cada persona que llega a mi consulta es un mundo único, con su propia historia, sus fortalezas y sus necesidades.
Por eso, cada proceso terapéutico se adapta a las necesidades individuales del paciente, combinando distintas herramientas para lograr un cambio real y duradero. Mi labor como psicóloga es acompañarte, escucharte y, juntos, encontrar el camino que mejor se ajuste a ti para que puedas florecer.
Gracias por leerme.
Con todo mi apoyo,



